¿Conoces el efecto ON-OFF en la enfermedad de Parkinson?

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¿CONOCES EL EFECTO “ON-OFF” EN LA ENFERMEDAD DE PARKINSON? IMPLICACIONES EN EL ÁMBITO CLÍNICO.



Una vez pasados de 5 a 8 años desde el inicio del tratamiento, gran parte de las personas desarrollan complicaciones motoras (fluctuaciones motoras, discinesias) y síntomas no motores (como trastornos del sueño o cognitivos) que no responden adecuadamente a la medicación. Es en esta etapa cuando se habla de enfermedad de Parkinson avanzada (EPA). Estas complicaciones se deben probablemente al avance del proceso degenerativo de la EP. Aunque es muy variable, la mayoría de las personas alcanza esta etapa pasados 10 años de evolución.
En esta etapa el tratamiento farmacológico no tiene el efecto deseado y se van alternando periodos de buen y mal control de los síntomas, el llamado “efecto on-off”. Estos cambios pueden producir fluctuaciones motoras y discinesias.

Las fluctuaciones motoras más comunes son:

• Deterioro fin de dosis (no dura el tiempo esperado).
• Retraso de inicio de dosis (tarda en aparecer).
• Fallo de dosis (no controla los síntomas).
• Acinesia (incapacidad para iniciar un movimiento).

Las discinesias pueden afectar a cualquier parte del cuerpo y producir cierto dolor. Pueden ser:
• De pico de dosis (en el momento de máximo efecto).
• Bifásicas (al inicio y al final de la dosis).

En cuanto a los síntomas no motores, como los trastornos del sueño, las alteraciones cognitivas o del estado del ánimo, pueden agravarse. La psicosis afecta entre el 20% y el 40% de los pacientes con medicación antiparkinsoniana, y aunque todos los fármacos antiparkinsonianos pueden producir psicosis, se ha demostrado que existe mayor riesgo de alucinaciones visuales con los medicamentos que simulan la acción de dopamina.

Todo ello hace que aumente el nivel de dependencia en la persona, con una disminución en su calidad de vida, así como la de sus familiares y de las personas cuidadoras. Es importante observar los cambios que se producen a medida que avanza la enfermedad, así como identificar posibles nuevos síntomas. Llevar un diario o registro puede ser de ayuda. La información recogida facilitará la posterior comunicación con los/as profesionales sanitarios/as.
El efecto “on-off” debe ser tenido en cuenta en el ámbito clínico con el paciente en los procesos de valoración y evaluación, pero también, en la intervención terapéutica.

Bibliografía consultada:


-Parkinson´s disease in adults. NICE Guideline. Julio 2017
-Federación Española de Párkinson (2015). El Libro Blanco del Párkinson en España. Aproximación, análisis y propuesta de futuro. Madrid, España: Real Patronato sobre Discapacidad.

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